miércoles, 20 de julio de 2016

No sabe.

Me dice que tienen miedo, miedo a que deje de desearla, miedo a que deje de tocarla.
No sé como decirle que eso es imposible, que es como si le pides a la gasolina que no prenda con el fuego.
Ella me enciende demasiado rápido, tan rápido que temo el día en que los frenos no me funcionen y le haga el amor en el salón, delante de toda su familia mientras miran atónitos lo que es el amor de verdad.
No sabe que con una simple caricia suya hace que vuele.
No sabe que las ganas de comérmela siempre las tengo.
No sabe que me cuesta respirar cuando la tengo al lado.
No sabe que temo el día en que se de cuenta que sin ella no soy nada.
No sabe que la deseo con tal magnitud que hasta me duele.
Mierda de días en los que el tiempo o mi cuerpo no me permite amarla como se merece.
Mierda de días...
No sabe que repito sus gemidos en mi cama.
No sabe que me imagino todas las noches sobre ella, saboreandola.
No sabe que me muero por tocarla de nuevo, como si fuese la primera vez...
No sabe que se volvió mi vicio.
No sabe...
No sabe que quiero estrellarme en sus curvas de mujer.
No sabe que quiero escalar su monte de venus.
No sabe que quiero comerme su pecho...
No sabe...

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