domingo, 22 de marzo de 2015

Soledad

Soledad eterna, no me deja tranquila, lo peor es cuando se alía con la tristeza y entre las dos me violan en mi colchón.
Las paredes me gritan mis errores y la almohada se fue de mi lado cansada de que la golpeé.


miércoles, 18 de marzo de 2015

Quiero...

Quiero tenerte toda mi vida entre mis brazos para poder decir que te amo cada vez que despiertes y al dormirte decirte que serás mi sueño hecho realidad.
No olvides que eres lo mejor de mi vida, que eres la razón de que mi corazón ría con alegría por ti.
No quiero ser un tiempo solo, quiero ser toda tu vida, tus años, meses, semanas, días, horas, minutos y segundos.
No quiero ser un  juego que olvidaras en la esquina de tu mente.
Quiero recordarte toda mi vida que soy tuya, como tú eres mía, que aunque intentes cambiarme por otras piernas o por otras chicas, yo seré la única que sabe dónde tocarte, dónde besarte, dónde acariciarte...
Eres lo único bueno que tengo en mi vida, y será siempre así.
No podré cambiarte por nadie pues mi corazón se pondría en huelga y mis manos perderían la capacidad de acariciar otra piel que no sea la tuya.
Eres única y eres la única en mi corazón y será siempre así.
Quiero todo y lo quiero contigo...


sábado, 21 de febrero de 2015

Muerte, íntima amiga.

Un día, enfadada con la vida por la perdida de otro ser querido, decidí llamar a gritos a la zorra de la Muerte.
Tras varios intentos, me dí cuenta que sería una tontería pues ella nunca me daría la cara.
Que equivocada estaba yo, tras dar las doce de la noche. Una brisa helada me recorrió todo el cuerpo y al darme la vuelta... La vi.
Allí estaba ella, la imagen era preciosa y a la vez aterradora.
Ella estaba enfrente de mí, con sus cuencas vacías y piel blanca como la nieve.
Pero como muchos pensaran, no me dio miedo. Al contrario, me impuso tal respeto que casi era imposible mirarla de frente.
Pero aún así me arme de valor y le dije:
-¿Por qué haces esto Muerte? ¿Por qué te llevas a la gente tan joven?.
Ella, sin ningún sentimiento en la voz me dijo:
-Querida, lo mío es sólo un juego. Tú tienes una cuerda en tus manos, sostienes un trozo y yo el otro. Pero cuando te pones a tirar, me hace gracia entonces yo también tiro de esa cuerda. Hasta que me canso del juego y tiro con tal fuerza que al final puedo darte el abrazo que te conduce al sueño eterno. Pero aún así te doy tiempo para que hagas tu vida, unas veces doy mucho, y otras veces al estar cansada no doy nada.
No pido que me entiendas, pues no podrás. Muchas veces los mortales os ponéis la soga al cuello vosotros solos.
Con esas palabras se volvió a marchar dejando el mismo frío con el que apareció.
Desde entonces entendí que no se puede hacer nada.
La muerte sólo juega a un juego, que para algunos será justo, para otros será cruel.
Pero debemos asumir que siempre será ella quién gane...