miércoles, 7 de junio de 2017

Le han dicho, ahora digo yo.


-Crece, madura, estudia, estudia, trabaja para un curro de mierda si no estudias, sácate la carrera, pero no la que tú quieres, si no la carrera que quiero yo. Mis sueños frustrados tendrás que cumplirlos tú. No me lleves la contraria, soy mayor que tú, obedeceme. No te fijes en esa chica, es de la calle y no tiene dinero, fíjate en este chico, su madre es profesora y su padre médico. Olvida tus expectativas pues automáticamente serán las mías.-
Nunca te dicen qué es lo que quieres tú, qué te hace feliz.
No te dejan ser feliz con lo que tú quieres, siempre con las prisas, con las pegas, con los "no".
¿Qué más da que dirá la vecina?, ¿qué importa tu mejor amiga?, ¿qué más dará lo que piense la gente?
Nadie esta contento con nada, haces algo bien, o al menos que tú piensas que esta bien, pero ya están preparados con veinte argumentos del por qué lo has hecho mal.
Nunca están contentos con nada, ni nadie.
Por mi parte sé que me he esforzado, que lo he intentado, incluso contra mis propios principio he ido por que me acepten.
No quiero una palmadita en la espalda acompañada con la frase "bienvenida a la familia". Solo quiero que no me miren por el bulto de mi cartera, por la carrera o el trabajo que tengan mis padres, ni el futuro trabajo que tenga yo.
Solo quiero que me dejen tranquila, que me dejen amar bien a su hija, que soy quién la hace feliz, soy quién no le pide nada y siempre estoy ahí para ella.
Seré de barrio, pero vengo de una familia con dos pares de cojones que salió adelante.
Amo a esa chiquilla más que a mi propia vida, sé que por ella doy todo lo que tenga y más. No olvido que me sacó del pozo donde estaba. Llegué para quedarme con ella, soy una cabezota.
Será mejor que borre todo esto, o no, que más da, solo es un desahogo más.

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