lunes, 14 de octubre de 2013

Más allá.

-¿Me echas de menos?
+Eso es siempre, pero sí, casi siempre te echo de menos.
-Pero si siempre estamos juntas. ¿Por qué dices eso?
+Mentira, por la noche me faltas, al despertar me haces falta, cuando salgo me haces falta, cuando estoy en soledad me haces falta.
¿Eso no es echar de menos?
-Nunca lo vi así.
+Pues ya lo sabes. Eres mi otra mitad y sin ti estoy incompleta. Por eso cuando me haces falta, no soy yo.
-Te quiero.
+Lo mío va más allá de un simple "te quiero".

Olvidarte.

-¿Me olvidaste ya?-
+Sí, lo siento.
-Pues yo aún no.
+Se siente. Tú lo quisiste así.
-¿Entonces por qué estás aquí?, mejor me voy.
+No, espera. Te dije que te olvidé, pero no cuando. Te olvidé anoche, pero fue por un momento.
El alcohol me dijo que ya no te quería, que ya no eramos nada. Y yo como idiota me lo creí.
Pero no funciono, al despertarme tu recuerdo inunda mi mente, y tu perfume aún perdura en mí.
¿Piensas que te olvidé?, creo que eso será imposible. Te quiero demasiado como para olvidarte en un par de noches llenas de alcohol. Pero eres libre. Vuela, aléjate de mí, que seguro que un día lograré olvidarte...

domingo, 18 de agosto de 2013

Lujuria.

Pasame el cigarro que me quiero intoxicar.
Pasame la cerveza que me quiero emborrachar.
Me da igual que seas ángel o demonio, te quiero saborear.
Encima de un altar, o debajo de una lapida.
Se que piensas igual que yo, entonces no lo dudes más, vamos a pecar.
Hagamos que la gente cuando nos vea murmure.
Hagamos que los niños se traumaticen.
No te preocupes por nada, cualquier sitio puede ser nuestra morada.
Me da igual si te sodomizo, al final se que te gustará.
Me encanta ver las gotas de sudor por tu torso.
Me da igual lo que digan los demás.
Déjame hincar las uñas en tu espalda.
Y acariciarme tú las nalgas.
Me encanta esa sensación, ese cosquilleo en la nuca cuando me dices "te deseo".
Venga, vamos no te preocupes por que sea tan descarada, total la muerte está a la vuelta de la esquina.
Vamos a disfrutar, a jugar.
Total iremos al infierno, y allí lo haremos más.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Su mirada.

Y allí estaba ella. Mirando al cielo distante de lo que pasaba en el mundo.
No se daba cuenta de que la estaba mirando.
Que cruel es el destino, sólo me dejo saborearla una vez nada más.
Pero eso no me basto. Me enganche a su piel, a el olor de su pelo.
Me quede embobada mirándole, y no me di cuenta de que por un instante nuestras miradas se encontraron.
Que guapa es cuando se sonroja...
Sus ojos cobran vida cada vez que me mira, puedo ver en ellos la pasión, el miedo, el amor, la soledad...
Miedo ha estar equivocada.
Pasión, de querer que nuestros cuerpos estén unidos una vez más, pero que esa vez no acabe nunca.
Amor por alguien que le demostró que sí estaría ahí.
Y soledad, soledad a verse sola si elije mal.
Y otra vez estamos ahí, haciendo un duelo de miradas.
Me derrumba cuando me mira así.
Pero cuando me acaricia... Cuando lo hace, todas mis defensas se van al suelo.
Y sólo soy un corazón, que se lo entrego a ella, sin pensar en las consecuencias.